EL PEQUEÑO BUDA: Ram Bahadur Bomjon

El joven nepalés Ram Bahadur Bomjon, puede permanecer en trance durante meses sin la ingesta de líquidos o alimentos.

El la antigua tradición china, cuando un monje decidía cultivarse en lo remoto de una montaña, tarde o temprano debía enfrentar un problema: la comida. Viviendo en una cueva rocosa en la ladera de un precipicio, poco había de durarle el sustento mientras buscaba asimismo el camino hacia la iluminación. Más aún cuando la soga por la que había ascendido era cortada con el fin de reducir cualquier intento de escape en un instante de debilidad.

Según las tradiciones orales, para zanjar la situación del sustento, los monjes se veían obligados practicar el Bigu (literalmente “sin un grano”) lo que significaba que el desprendimiento del mundo humano llegaba al límite de abandonar la necesidad biológica de comida y agua, un hecho que, nuevamente, pone en tela de juicio todo lo aprendido por la biología moderna.

Pero, más allá de que los registros de monjes eminentes que permanecieron en meditación por nueve o más años no sean tenidos en cuenta por los científicos ¿existe alguna evidencia que indique si el cuerpo humano posee la capacidad de escapar del estigma de un sustento permanente? Una vez más, un individuo real, palpable y perfectamente medible con los parámetros científicos modernos se presenta como la excepción. Ram Bahadur Bomjon, joven nepalés de 19 años, no dejó de asombrar a los investigadores desde que entró en meditación en diferentes oportunidades por largos períodos de tiempo sin comida ni bebida. Ya desde 1926 (caso nuevamente negado por los científicos), una mujer estigmatizada llamada Teresa Neumann había logrado permanecer en un estado de salud convaleciente, sin comida, durante unos 35 años hasta su muerte. En el presente caso, a la sombra de una higuera, se ha constatado que en el 2005 el joven budista de Nepal permaneció durante un período de más de ocho meses sin ingerir alimentos o líquido alguno. Una valla lo separa de los cientos de seguidores que se paran para orar y admirar al milagro humano, y hasta el Discovery Channel lo ha filmado día y noche durante 4 días para comprobar la veracidad del caso.


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