Antonio Tagliati expone los fundamentos del Dr Hamer y del Dr. Kremer
Antonio Tagliati ( investigador independiente ) expone durante 6 horas la visión y conclusiones a las que llegó el Dr. Hamer, y cómo podemos estar sanos haciendo prevención, conociendo el sistema que somos, la vida celular, y energética de nuestras vidas y de nuestro entorno.
Agradecimientos también al centro Plural 21 por su iniciativa de difusión en educación para la vida y la salud de todos. plural-21.org
Gracias por el visionado y compartirlo.
Dr. Eric Hamer

Dr Hamer

El Dr. Ryke Geerd Hamer nació en Frisia (Alemania) en 1935, en el seno de una familia de pastores protestantes. A los 18 años, tras finalizar el bachillerato, inicia estudios de medicina y de teología en la Universidad de Tübingen, donde conoce a una estudiante de medicina que acabará por convertirse en su esposa, Sigrid Oldenburg. Con 20 años aprueba el examen preliminar de medicina y un año después contrae matrimonio en Erlangen, donde aprueba su licenciatura en teología.En 1959, con 24 años Ryke Geerd Hamer aprueba el examen estatal de medicina de Marbourg. Paralelamente a sus estudios de medicina estudió doce semestres de la carrera de física, si bien no llegó a efectuar el examen, y es licenciado en Ciencias Médicas, en las especialidades de Psiquiatría y Pediatría.
En 1961, obtiene el grado de Doctor en Medicina, trabajando durante varios años en clínicas universitarias de Tübingen y de Heidelberg, donde ejerce también la docencia. En 1972 el Dr. Hamer se especializa en medicina interna, y ejerce también en compañía de su esposa, la Dra. Sigrid Hamer, realizando investigaciones sobre la «angiometría de los tumores cerebrales».
Ha obtenido el diploma de especialista en enfermedades internas del Hospital Universitario Alemán, y también el diploma de radiólogo.
Tiene además, desde siempre, un hobby singular: patentar inventos. Por ejemplo, dentro del marco de la cirugía plástica, el escalpelo eléctrico Hamer, que permite operar de forma atraumática, cortando casi 20 veces más finamente que un bisturí, y una sierra especial para las intervenciones ósea. Tiene además patentados una couchette para masaje que se adapta automáticamente al contorno del cuerpo y un aparato que permite el diagnóstico serológico transcutáneo.
El Dr. Hamer recibió durante largos años el respeto y la admiración de sus colegas, y la estima de sus numerosos pacientes. Su carrera profesional e investigaciones -clásicas y ortodoxas-, reforzaban día a día su posición de reputado especialista.
A las 3 de la madrugada del 18 de agosto de 1978, ante el pueblo de Cavallo (Córcega) y en el transcurso de una fiesta celebrada en una nave, un aristócrata italiano, el príncipe Alberto de Saboya, dispara, sin motivos ni causas aparentes, contra una persona desconocida que dormía en la cubierta de un barco cercano. Esa persona era Dirk Hamer, de 19 años, uno de los hijos del Dr. Hamer. Dirk Hamer fue trasladado todavía con vida a Munich, falleciendo cuatro meses después, el 7 de diciembre de 1978, en Heidelberg.
La trágica muerte de su hijo unida a las dificultades de la investigación judicial que se llevó a cabo, y al desarrollo de un complicado proceso posterior, afectan profundamente a la familia Hamer. El Dr. Hamer desarrolla al cabo de cuatro meses un cáncer de testículos, en tanto que su esposa, la Dra. Sigrid Hamer, recae consecutivamente en varias enfermedades cancerosas hasta fallecer, el 12 de abril de 1985, a causa de un infarto agudo de miocardio.
A partir de la muerte de su hijo y del desarrollo de los cánceres en él mismo y en su esposa, el Dr. Hamer inicia su investigación y emite la hipótesis de que tanto su cáncer como el de su mujer pueden estar relacionados con el brutal conflicto que vivieron en el más completo aislamiento, y que él percibió como el acontecimiento más grave que le había ocurrido. Sus estudios e investigaciones le llevaron a formular lo que él ha denominado la Ley de Hierro del Cáncer, piedra angular alrededor de la cual se articula toda la Nueva Medicina.
y nuestro concepto de enfermedad no habían sido
completamente erróneos debido a nuestra
ignorancia acerca del propósito
biológico de la enfermedad."

En octubre de 1981 presenta la tesis sobre su descubrimiento en la facultad alemana de Tübingen, y el tribunal médico le coloca ante la alternativa de abjurar de su tesis o abandonar inmediatamente su trabajo clínico en la facultad.
En mayo de 1982 la Universidad de Tübingen le devuelve sus documentos de trabajo sobre las correlaciones entre psiquismo y cáncer, sin haber efectuado ninguna verificación.
En 1986 la dirección del distrito de Coblence entabla un proceso para condenar al Dr. Hamer y prohibirle el ejercicio de la medicina por, textualmente,
Desde 1986 el Dr. Hamer no puede ejercer el derecho de atender un enfermo. El veredicto queda confirmado en sesión única en 1990. Se prohibe cualquier proceso de revisión, y se declara al Dr. Hamer como no poseedor de las facultades de control de sí mismo, declarándosele incompetente para juzgar las necesidades de tratamientos contra el cáncer.
En 1986 un tribunal condena a la Universidad de Tübingen a reabrir el proceso de inhabilitación. Silencio hasta 1994.
El 3 de enero de 1994, se pronuncia la ejecución del veredicto,
Ni siquiera con un retraso de 13 años es posible que esta universidad verifique la Nueva Medicina. El 22 de abril de 1994 declara que:
«no está prevista la verificación en el marco del proceso de habilitación».
El 21 de julio de 1988, el tribunal de primera instancia de Coblence cita al Dr. Hamer a comparecer ante la cámara correccional del tribunal, para someterle al examen del profesor Horn, director del hospital psiquiátrico regional.
El intento de internarlo a la fuerza en una institución psquiátrica fracasa.

El 9 de diciembre de 1988, se realiza la verificación por la Universidad de Viena. firmada por:
* El Profesor Jörg BIRKMAYER:
Doctor en Química y Doctor en Medicina, titular de la cátedra universitaria de Medicina Química y de Cancerología. Especialista de medicina de laboratorio y jefe del laboratorio médico-químico de la Universidad de Viena.
* La Doctora Elisabeth M. ROZKYDAL: Medicina Genera
* El Doctor Franz REINISCH:
Especialista de enfermedades internas,
* El Doctor Fritz EBERZ:
El Doctor asistente Doctor Ryke Geerd HAMER, Medicina Interna, Psiquiatra, Pediatra, Radiólogo y Teólogo; efectúan la verificación de su ley, siguiéndole verificaciones posteriores realizadas por equipos médicos de Munich,
Chambéry, Austria...

* Los dias 12 y 13 de Mayo de 1990, se realiza la verificación por la Conferencia de Médicos de Namur (Bélgica) firmada por:
Médicos de la Conferencia (16 firmas).

* El 24 de junio de 1992, se realiza la verificación por la Clínica Pediátrica de Gelsenkirchen (Alemania), firmada por:
el profesor Dr. E. A. Stemmann, médico en Jefe
y por el Dr. Elke Mühlpfort, Pedíatra y Medicina Escolar.

* Los días 8 y 9 de Setiembre de 1998, se realiza la verificación porla Universidad de Trnavská, en el Instituto de Cancerología H1. Elizabeth de Bratislava y en el Servicio de Cancerología del Hospital de Trnava, firmada por:
Prof. MUDR. J. Pogády, DrSc, Catedrático de Psiquiatría y Presidente de la Comisión,
Prof. MUDR. V. Krcmery, DrSc, Decano de la Facultad,
Doc. RN Dr. J. Miklosko, DrSc, Vice-rector de la Facultad de Investigación.
Por el Dr. Ryke Geerd Hamer
A propósito de la confirmación de la Universidad de Trnava, sobre la verificación de la Nueva Medicina, efectuada el 11 de Septiembre de 1998.
Desde el 11 de Septiembre de 1998, la Nueva Medicina ha sido verificada y confirmada oficialmente por la Universidad de Trnava, con fecha de 8 y 9 de Septiembre.
El documento ha sido firmado por el Vice-rector (matemático), el Decano (oncólogo) y por el representante de la Comisión Científica (catedrático de Psiquiatría), por lo que la competencia de los firmantes no puede ser puesta en duda.
Durante 17 años, las Universidades de Europa occidental - especialmente la Universidad de Tübingen - han rechazado categóricamente efectuar tal verificación científica.
En estos últimos años, muchos médicos han efectuado la verificación de las leyes naturales de la Nueva Medicina, en el transcurso de 26 estudios, en los que ha quedado demostrado que las leyes naturales se cumplían en todos los casos. Los documentos de dichas verificaciones, incluso de aquellos de los que se levantó acta notarial, no han sido reconocidos. El argumento siempre ha sido que, mientras la verificación no fuera efectuada oficialmente por una Universidad, sólo la medicina oficial sería reconocida.
La Nueva Medicina, con sus 5 leyes naturales y biológicas, sin hipótesis suplementarias, igualmente válida para la persona, animal y planta, es tan clara y lógicamente coherente, que se hubiera podido -y debido- verificar de forma justa y cientifica, cuando se hubiera querido.
He sufrido amenazas de muerte, caza de brujas, persecución por los medios de comunicación, prohibición de ejercer la medicina, así como diversos intentos de atentado, y amenazas de psiquiatrización forzada (por distorsión de la realidad), hasta llegar al encarcelamiento. Por informar tres veces, gratuitamente, sobre la Nueva Medicina, he permanecido más de un año en la cárcel. Todo esto no reemplaza los argumentos cientificos necesarios para rebatir a un opositor cientifico. Ocultar este conocimiento, tal como ahora podemos reconocer, ¿no ha sido acaso expresión de gran violencia para mantener el poder y status de la vieja medicina?
La Nueva Medicina es la medicina del futuro.
Continuar ignorándola constituye un crimen cada día mayor contra la humanidad .
En las estadísticas oficiales, facilitadas por el Centro Alemán de Investigación del Cáncer de Heidelberg, siempre se puede leer que son pocos los pacientes que, después de cinco años, sobreviven al tratamiento con quimioterapia a que son sometidos por la medicina oficial.
La Fiscalía de Wiener Neustadt tuvo que admitir por contra, que de los 6.500 pacientes (la mayoría con cáncer avanzado), cuyas direcciones incautaron en el registro que efectuaron en el Centro para Nueva Medicina de Burgau, sobreviven todavía 6.000, después de 4 a 5 años, lo que significa más de un 90%.
La exigencia de verificación por una universidad, está cumplida. Ahora los pacientes tienen derecho a no someterse a un tratamiento que se manifiesta como el peor y cruel crimen de la historia de la humanidad. Y poder así tener la oportunidad de recuperar su salud, comprendiendo y tratando su proceso de enfermedad, a través de las 5 leyes biológicas de la Nueva Medicina, aplicadas ya por la medicina a nivel oficial.
Con tal fin apelo a todas las personas de buena fe, y les pido su colaboración.
A pesar de que sólo es necesaria una verificación, la lista cuenta ya con 20 verificaciones.
Los intentos de desprestigio y desacreditación del Dr. Hamer y de sus descubrimientos, (expuestos como Nueva Medicina), han sido constantes desde esa fecha. Sin embargo, el 21 de mayo de 1997 el Dr. Hamer fue arrestado.
Tras pasar un día en el calabozo, la juez Nagel, en Colonia (Alemania) decidió su encarcelación basándose en tres puntos:
1. haber infringido la ley de práctica médica.
2. no atenerse a razones
(¿debe abjurar de sus convicciones para que le dejen libre?).
3. que existía el temor fundado de que se «fugase» al Estado español.
Según resolución judicial, el Dr. Hamer «podía ser visitado en prisión media hora dos veces al mes, previa solicitud, y a ser posible, en grupo». Medidas inconcebibles ya que se le trata como a un peligroso criminal...
La Nueva Medicina, basada en 5 leyes biológicas naturales, ya ha sido pues validada por médicos y científicos competentes. A pesar de ello, la prensa y medios de comunicación en general no han escatimado los epítetos insultantes en relación al Dr. Hamer.
El COMB (Colegio Oficial de Médicos de Barcelona), que tiene abierto expediente a los «seguidores» del «método» Hamer, porque,
«las teorías del doctor Hamer no han estado nunca sometidas a los debates y a las pruebas a las que se someten las hipótesis, los presuntos descubrimientos y las nuevas propuestas terapéuticas que realiza la comunidad científica»
(Diario Médico, 19 de septiembre de 1995), no ha hecho mucho más que sumarse a las voces de descrédito, sin querer afrontar el reto de estudiar esta gran aportación a la medicina, incorporarla a los estudios universitarios y ponerla a la práctica en beneficio de todos. Especialmente de los enfermos actuales y de la investigación futura.
Si ellos no lo hacen ¿quién se supone que debe hacerlo?.
O es que, tal como los cancerosos pintaron en 1956, en los muros del Hospital de Villejuif de París:
«Del cáncer vive mucha más gente de los que morimos».
EL CASO HAMER Y LA PODREDUMBRE DEL SISTEMA JUDICIAL
En el momento de escribir estas líneas el doctor Hamer se encuentra aún preso en una cárcel del sur de la capital gala -en Ste. Généviève des Bois- de forma preventiva, es decir, para asegurarse de que estará presente en el juicio que debe decidir sobre el recurso de casación presentado ¡por él mismo! contra la sentencia que se dictó en su contra estando oficialmente "en rebeldía" (a pesar de que su ausencia estaba médicamente justificada y había solicitado nueva fecha para su celebración).
¿Y qué tremendo delito ha cometido para que se ordene su detención preventiva durante semanas y nada menos que emitiendo una euroorden cuando la condena recurrida fue de sólo 3 años?
Entrevista realiza al Dr. Ryke Hamer en el programa "Preguntas y Respuestas" de la televisión Española. Intervienen varios médicos y pacientes curados.
Segunda entrevista realizada a Hamer en el programa "Preguntas y Respuestas" de TVE. Debido a las solicitudes de los televidentes del ... todos » primer programa (y la repetición) se realizó esta entrevista. Esta entrevista es muy clara y explicativa, a diferencia del primer programa que era baste confuso para los recien llegados a este tema. «
-Adelina Castillejo-
¡¡¡ A SUS ORDENES MI CAPITAN !!!
Pues resulta que ha sido condenado por "complicidad en el delito de ejercicio ilegal de la Medicina" -delito que no existe jurídicamente- así como por "estafa". Pero, ¿sabe el lector en qué ha consistido esa "complicidad"? Pues resulta que una enfermera llamada Sitx que había leído las obras de Hamer aconsejaba a las personas con las que se relacionaba que no se sometiesen a quimioterapia y radioterapia -terapias que como todo el mundo sabe no curan el cáncer- y siguiesen los consejos de lo que el médico alemán plantea en su tratado "La Nueva Medicina". Y que, de forma resumida, se podría decir que consiste en dejar al cuerpo que se autocure tras resolver el schock traumático inesperado que, vivido en soledad, produce la inmensa mayoría de los cánceres según los postulados de Hamer.
Bueno, pues los jueces franceses dictaminaron que los consejos de la mencionada enfermera constituyen "ejercicio ilegal de la Medicina"; y como ésta lo que hacía era en el fondo contar a los enfermos lo que Hamer afirma... se le consideró a éste "cómplice de ejercicio ilegal de la Medicina".
Estupidez a la que se agregaría que Hamer lo hizo además estando entonces inhabilitado temporalmente para ejercer la Medicina por lo que sus consejos o sugerencias -por las que jamás cobró- los daba por tanto como "curandero" y no como médico.
Tal es la ¡estafa! cometida. Esperpéntico. Como el lector imaginará la conmoción en todo el mundo es notable y decenas de miles de e-mail atraviesan hoy cada día Internet expresando su indignación, muchos de ellos de médicos. Sirva como ejemplo que una asociación italiana que inmediatamente se movilizó -A.L.B.A.- hizo llegar más de 3.000 firmas en sólo unos días a Amnistía Internacional solicitando su apoyo ante tan flagrante injusticia.
La respuesta de la representante de la organización para Francia y España, Veronika Nelson, es que conocen el caso pero han decidido no intervenir
"porque Francia no es un país en el que haya evidencias de que el doctor Hamer pueda ser maltratado o torturado" y "valorar si alguien es víctima de un posible error judicial no entra en la política de Amnistía Internacional".
La nota termina agregando que además "carecen de los recursos humanos y financieros para intervenir en cada caso de violación de los derechos humanos." ¡Como si el caso de Hamer fuera un asunto individual! Los casos de Sixt y Hamer afectan ¡a todos los médicos y enfermeras del mundo! ¡Y a todos los que mañana podemos encontrarnos con que basta dar un simple consejo a un amigo sobre qué tomar si está resfriado para poder ser acusados, en el caso de que tal memez alcanzara rango de jurisprudencia, de "intrusismo profesional".
Aministía Internacional se equivoca pues profundamente ya que muchos casos individuales determinan luego normas legales que después son de aplicación general y nos afectan a todos.
Hamer no es un estafador. Es doctor en Medicina Interna con el título de Radiólogo y posee además las especialidades de Psiquiatra y Pediatría. Y sus postulados sobre cáncer han sido refrendados por personalidades y centros de reconocida categoría. En 1984 se verificaron en la Clínica de Cardiología de Viena. En 1988 admitieron haberlo verificado el profesor titular de la cátedra de Cancerología de la Universidad de Viena Jórg Birkmeyer y su colega el doctor Rozkydal. En 1992 lo volvería a verificar el profesor E. A. Stemmann en un comunicado oficial de la Facultad de Medicina de Dusseldorf. En 1997 lo haría el psicólogo clínico Marc Fréchet. Y en 1998 lo haría oficialmente el Instituto Oncológico S. Elisabetta de Bratislava y el Departamento Oncológico del Hospital de Trnava en Eslovaquia. Sin olvidar los centenares de trabajos y libros donde otros muchos médicos, psicólogos, psiquiatras, biólogos y químicos se hacen eco -muchos de ellos entusiasmados- de sus descubrimientos y de lo que para el mundo significa la "Nueva Medicina" .
en todo el mundo es un escándalo.
La corrupción alcanza ya a todos los niveles.
NUEVA MEDICINA: Las 5 leyes de la naturaleza. Dr.Hamer. La Era de Acuario ya esta aqui.
La primera ley biológica de la Nueva Medicina.
La Ley de Hierro del Cáncer.
La expresión Ley de Hierro del Cáncer está vinculada con la historia. Al principio, buscaba únicamente las causas y los efectos de las enfermedades cancerosas. Cuando en 1981, en Oberaudorf, cerca de Kufstein (3 años después de mi propio cáncer), descubrí la primera ley biológica, la llamé Ley de Hierro del Cáncer, con sus tres criterios.
Antes, se tomaba por cáncer un tumor con importante multiplicación celular. Se pensaba que las células cancerosas emigraban hacia otros lugares del cuerpo humano, las metástasis que finalmente no existen. Cuando se encontraron los médicos, cada vez más a menudo, confrontados con metástasis óseas, que son todo lo contrario de una multiplicación celular, dado que el hueso es lesionado, ya no se supo lo que era realmente el cáncer. El decano de la facultad de Tübingen contestó al juez, en 1986, durante el juicio de habilitación, que el cáncer se componía de células gruesas con un núcleo importante y que había mitosis (división celular). Claro que todas las células son gruesas antes de dividirse, casi el doble de las demás, y su núcleo es también dos veces más gordo que antes. Ya que de un núcleo saldrán dos, y de una célula gruesa, dos células normales. Se creía igualmente que las metástasis óseas, es decir de las cavidades óseas, de donde millones de células habían desaparecido, en lugar de haber creado nuevas células, no podían curarse y no podían rellenarse otra vez de tejido óseo (callo). Fue cuando los radiólogos constataron que, en algunos pacientes, que presentaban antes necrosis óseas, aparecían más tarde en sus radios, en los mismos lugares, unas manchas blancas. No sólo había más tejido óseo que antes (agujero), sino que era más espeso que en un hueso sano. Se llamó a estas manchas blancas, por oposición a las necrosis óseas, metástasis osteoblásticas (que aseguran la formación de la trama ósea). Las necrosis óseas fueron llamadas metástasis osteoclásticas (agentes destructores de la substancia ósea).
Ya nadie entendía nada el asunto. Las metástasis osteoblásticas no eran, a fin de cuentas, más que la curación de la necrosis ósea, igual que el osteosarcoma. No se mencionaba al osteosarcoma más que cuando se abría el periostio, por ejemplo para efectuar una toma. El callo que se formaba para rellenar la cavidad y que producía una presión en el interior del hueso, curvando el periostio (muy doloroso), se derramaba durante la intervención en los tejidos lindantes, las células del callo crecían y endurecían el tejido. Existía entonces un semi-hueso, que nombraban osteosarcoma.
Como siempre ocurre, cuando falta el conocimiento, se recurre a la creación de dogmas. Todo fue repartido entre benigno y maligno.
Fue en 1981 que hice saber que el cáncer, al contrario de lo que se pensaba, provenía de un choque psíquico inesperado, choque que toma al ser humano o al animal por sorpresa, lo que llamo el choque conflictivo biológico; aquel cáncer se desarrolla mientras exista el conflicto biológico y podría, en cuanto cese el conflicto, si se dejase hacer a la naturaleza, desaparecer espontáneamente.
Dejar a la naturaleza actuar, es por ejemplo el aceptar la presencia de micobacterias, no intervenir en el periostio, no emprender quimioterapia, ni rayos, ni tomar morfina. Todos aquellos tratamientos no son biológicos y contrarian el ciclo natural que funciona desde hace millones de años. Son responsables de las estadísticas del Centro Alemán de Investigación sobre el Cáncer, de Heidelberg: el 98% de las personas afectadas de cáncer y tratadas por ello mueren en los siete años, el 95% fallecen ya al cabo de cinco años.
Con la Nueva Medicina, el 95% de los pacientes no tratados (nada de quimioterapia, etc.) sobreviven. Para los animales, hablaremos del 80% al 90% de curaciones espontáneas si se deja hacer a la naturaleza. Antes de 1981, teníamos varias teorías en cuanto al orígen del cáncer, mas nadie se imaginaba que pudiese sobrevenir durante un choque conflictivo biológico extremadamente brutal, dramáticamente vivido en la soledad (no expresado, no escuchado, no oído). Sin embargo, aquella hipótesis fue citada ya hace varios siglos, en la Antigüedad, pero había caído en el olvido y considerada como no científica. Debo ser sincero: entonces, no conocía la quinta ley biológica. ¡No ocurre igual con el DHS (Dirk Hamer Syndrom) durante un conflicto biológico! El DHS pone en marcha el programa biológico adecuado de la naturaleza, llamado SBS(programa biológico especial), con pleno sentido. Siendo el DHS de gran utilidad, pues es el DHS lo que sienta las bases para que pueda desarrollarse dicho programa y sin él ese 95% no tendría la posibilidad de recuperarse.
Es muy importante, querido lector, comprender perfectamente el DHS, así, habrá comprendido la mitad de la Nueva Medicina. En efecto, el DHS será el eje, el polo de toda medicina por venir.
Primer criterio.
Todo cáncer o enfermedad equivalente al cáncer es un programa biológico especial adecuado (SBS) y empieza por un DHS, a saber un choque conflictivo biológico extremadamente brutal, vivido en la soledad. Se localiza en los tres niveles: psíquico–cerebral–orgánico.
Todo lo que no es cáncer es equivalente al cáncer. Quiero hablar de todas las enfermedades existentes, a sabiendas de que lo que llamamos hoy en día enfermedad es siempre una fase de conflicto (activo o solucionado). Ahora, podríamos llamarla: La Ley de Hierro de toda medicina. (Pero nos quedaremos con la denominación de origen).
El psiquísmo, el cerebro y el órgano constituyen el organismo entero. Clasificamos el organismo en tres niveles para trabajar mejor en cada nivel de manera científica y biológica. Ya que el DHS tiene une incidencia sincronizada en los tres niveles, debemos encontrarlo en cada nivel. Dado que queremos y debemos posteriormente reconstruir el DHS, el hecho de poder encontrarlo en los tres niveles constituye una gran suerte para nuestras investigaciones sobre el psiquismo y el órgano. El DHS lo desencadena todo. En el momento preciso del DHS son fijadas a la vez la localización en el cerebro y la localización del cáncer o su equivalente en el órgano. Pero hay que notar otro punto importante: son los raíles de los cuales hablaré más extensamente. Todo lo que siente el individuo en el momento del DHS, que sea por la vista, el oído, el olfato o el tacto, así como los distintos aspectos de su conflicto, quedan anclados en él y se pueden más o menos ver en una tomografía cerebral. Por ejemplo, una mujer diestra de 40 años sorprende a su marido in fraganti con una bella muchacha de 18 años en el lecho conyugal. Si quiere a su marido, tendrá probablemente un conflicto de tipo sexual, pero también tendrá un conflicto de desvalorización en relación con su pareja, con descalcificación del hombro derecho. Si no se trata de una bella muchacha, sino de una prostituta, el conflicto sexual seguirá presente, pero se añadirá un conflicto en relación con el compañero, que ocasiona un cáncer del seno derecho, y un conflicto de asco, ya que una prostituta estaba acostada en la cama del matrimonio, además de un conflicto de repugnancia-asco que ocasiona hiperglucemia.
Todos los distintos aspectos, que funcionan casi como el conflicto biológico mismo, con los distintos raíles, están presentes ahora. Lo que significa raíl: Cada vez que volvemos a sentir uno de los elementos del conflicto, volvemos a vivir el conflicto inicial y regresamos en el raíl. Ejemplo: el color del pelo, la forma de la cara, la silueta del busto de la amante del marido, su olor, su perfume, su voz, etc. recuerdan el conflicto inicial. En el caso de un encuentro posterior con cualquiera mujer recordándole aquella amante, la esposa se encuentra otra vez inmediatamente en el raíl. Esto despierta el complejo conflictivo entero. Es la razón por la que la búsqueda del DHS es absolutamente esencial para el diagnóstico. No basta con encontrar el DHS, mas nuestros estudiantes tienen también que rastrear cualquier recuerdo o sensación del enfermo, porque son muy importantes. Sólo podémos entender ciertas recidivas si conocemos los raíles que el DHS dispuso.
Segundo criterio.
En el instante del DHS, es el tenor del conflicto biológico que determina tanto la localización del Foco de Hamer en el cerebro (FH: configuración en forma de blanco en el cerebro y en algunos órganos) como la localización del cáncer o de su equivalente (SBS) en el órgano.
De hecho, el segundo criterio viene precisando el último punto del primer criterio: el contenido del conflicto biológico y la localización en el cerebro y en el órgano se determinan en el momento mismo del DHS. ¡El conflicto biológico es síncronico con los tres niveles, al mismo instante: es posible constatarlo, verlo, medirlo!.
El paciente no puede ignorar el DHS en el escaner si sabe de qué se trata, y es igual para con el médico. No se puede ignorar una configuración en forma de blanco en una tomografía cerebral. Al mismo momento del DHS, el órgano se ve igualmente afectado por una multiplicación celular o, en otros casos de cánceres, por una pérdida celular conduciendo a una úlcera o a una necrosis (tumor de la piel o de la mucosa).
Tal y como ya lo hemos mencionado, se nos ofrece ahora, por segunda vez, la posibilidad de prever el desarrollo de lo que llamamos enfermedad (y que reconocemos por parte del programa especial biológico adecuado previsto por la naturaleza), del mismo modo que se puede prever el desarrollo de un embarazo.
Tercer criterio.
El desarrollo del SBS en los tres niveles (psíquico, cerebral y orgánico) a partir del DHS y hasta resolución del conflicto (si hay solución) y la crisis epiléptica son perfectamente sincronizados.
Este tercer criterio hace de la Nueva Medicina, desde el principio, una ciencia, en el sentido de las ciencias físicas, naturales y biológicas. Nos permite reconstruir y reproducir cada caso médico, lo que nunca fue posible con la medicina convencional.
La segunda ley biológica.
Todo SBS sigue una evolución bifásica cuando el conflicto ha sido resuelto.
El esquema anterior muestra un SBS (programa biológico especial) clásico, cuando hubo solución del conflicto (CL). Es el caso más frecuente, pero en el 5 al 10% de los casos, no hay solución del conflicto, sea porque el individuo no encuentra solución, sea porque la naturaleza previó justamente la no-solución del conflicto, para permitir la formación de grupos sociales, tanto en el medio animal (rebaño, manada) como en la familia.
Aquel esquema enseña que el DHS transforma la normotonía (ritmo día/noche) en simpaticotonía permanente, lo que corresponde a un estrés continuo, estrés que permanecerá hasta la solución del conflicto, cuando, durante la conflictolisis, se instala una vagotonía permanente. Podríamos traducir vagotonía por cansancio o reposo continuo. Aquella vagotonía será sólo interrumpida, a su punto más bajo, por la crisis epiléptica, punto simpaticotónico que caracteriza el cambio brusco de la fase vagotónica, con una necesidad importante de orinar que permitirá la eliminación de gran parte de los depósitos líquidos. El SBS se acaba con la vuelta a la normalidad o normotonía.
Cada médico tuvo, para sus exámenes, que aprenderse de memoria las 1000 enfermedades de la medicina con sus síntomas y sus terapias. Identificamos aproximadamente 500 enfermedades frías (cáncer, angina de pecho, esclerosis en placa, depresión y trastornos mentales, etc.) y alrededor de 500 enfermedades calientes (infecciones, reumatismo, leucemia, osteosarcoma, enfermedad de Hodgkin, etc.). Lo que hemos estudiado como enfermedades no eran más que una fase del SBS para las enfermedades frías de la simpaticotonía. No habíamos visto la fase caliente de la vagotonía (gripe u otra enfermedad infecciosa) y para las enfermedades calientes, se nos había escapado la fase fría o la habíamos, por error, identificado como enfermedad en sí. De aquel modo, no podíamos comprender la enfermedad ni tratar al paciente de manera realmente científica.
Llegamos hasta lo absurdo, cuando identificamos, por ejemplo, la crisis epiléptica del infarto de miocardio (extremo simpaticotónico al punto más bajo de la vagotonía) con una enfermedad en sí.
Desgraciados ignorantes éramos, presumimos 10 enfermedades en el caso del cáncer de hueso, cuando se trataba de un único SBS:
Cáncer de hueso = osteolisis =
- metastasis osteoclásticas: plasmocitoma, osteosarcoma, reumatismo articular agudo, reumatismo articular crónico primario.
- metastasis osteoblásticas: anemia, policitemia, leucopenia y leucemia.
El sistema ontogenético de las «enfermedades»
(Cáncer o equivalentes al cáncer) como SBS (programa biológico especial adecuado).

En el esquema, se disciernen dos zonas: una zona inferior amarilla y una zona superior roja.
La parte amarilla corresponde con el cerebro antiguo: formado por tronco cerebral (zona amarilla del esquema del cerebro), y el cerebelo o mesodermo cerebeloso(zona amarilla con estrías naranjas), que proviene de la hoja embrionaria media o mesodermo.
La parte roja es cerebro nuevo, formado por mesodermo cerebral y ectodermo.
Miremos otra vez el esquema: podemos ver que al nivel del cerebro antiguo, la fase activa del conflicto se caracteriza por una multiplicación celular; luego, durante la fase de curación, después de la solución del conflicto (CL), que llamamos también fase post-conflictolítica (o fase PCL), el tumor se verá eliminado por micobacterias (tuberculosis).
En lo que concierne el cerebro (zona roja), es todo lo contrario: en fase activa del conflicto, hay destrucción celular (necrosis y úlcera) y en fase PCL, aquellas necrosis y úlceras serán rellenadas y curadas.
La restitución y la curación de las necrosis y de las úlceras en fase PCL fueron llamados cánceres y sarcomas, ya que entonces se notaba una multiplicación de células y núcleos gruesos (mitosis). En realidad, aquello ocurría con el propósito de la curación, mas nadie lo sabía.
La llave del misterio es que tenemos también que tener en cuenta la hoja embrionaria y la localización del relé cerebral específico al órgano. Así, ahora podemos muy claramente clasificar todos los cánceres y las enfermedades equivalentes al cáncer (que no eran más que una de las fases) y podemos encontrar del mismo modo, los síntomas y las relaciones de la fase complementaria.
Con la tercera ley biológica, podemos comprender las causas, la base de todos los fenómenos de la naturaleza en la medicina:
Podemos comprender que los SBS de cada hoja embrionaria son unos hechos que vuelven con regularidad tanto en nosotros como en todas las criaturas, unos hechos programados en nuestro cerebro desde hace millones de años, que se desarrollan más o menos del mismo modo, igualmente desde hace millones de años.
Nos está dado comprender ahora por qué aquellos fenómenos adecuados fueron creados por la naturaleza de distintos modos, ya que existen varias hojas embrionarias.
Podemos saber por qué no nos era posible comprender el cáncer, mientras no habíamos entendido las causas y los efectos y, sobre todo, el mecanismo de creación de nuestra evolución en relación con nuestros programas conflictivos biológicos. Es la razón por la que, en nuestra ignorancia, siempre habíamos pretendido que el cáncer era inembargable, maligno, que se trataba de un fenómeno totalmente incontrolable y que evolucionaba de una manera salvaje, que nadie podía entender. ¡Todo aquello era falso!.
El cáncer y todas las demás supuestas enfermedades que comprendemos ahora como programas biológicos adecuados (SBS) son de lo más sensato, lógico y comprensíble. Todo está gobernado por las cinco leyes biológicas de la naturaleza, como se lo estoy explicando. Lo que constituye un verdadero punto de vista científico, ante las 5000 hipótesis no probadas e imposibles de probar de la medicina convencional.
La cuarta ley biológica.
El sistema ontogenético de los microbios.
En este esquema, es fácil establecer la correlación entre la hoja embrionaria del órgano, el relé cerebral y los microbios.
Como podíamos esperarlo, unos sectores límites de las hojas embrionarias se superponen: por ejemplo, los órganos gobernados por el cerebelo tal como el corion (dermis), el pericardio (envoltura del corazón), la pleura (membrana envolviendo el pulmón) y el peritoneo (membrana cubriendo el interior de la pared abdominal) son labrados por las micobacterias (tuberculosis) pero también pueden ser ayudados por las bacterias que contribuirán a la caseificación bajo forma de sobreinfección, término que utilizábamos antes. Aquella ayuda parece sin embargo limitada, parece no afectar más que el tejido conjuntivo (interno) intersticial al borde del coríon o del mesotelioma (nombre dado al cáncer del peritoneo, de la pleura o del pericardio).
Consideramos los microbios como agentes perjudiciales que tenemos que destruir a toda costa. Es insensato. Tenemos una necesidad urgente de microbios, de todos los microbios presentes bajo nuestra latitud. Si por razones de higiene no tuviéramos ya micobacterias, no podríamos en adelante evacuar nuestros tumores en fase de curación. Aquello tiene consecuencias desastrosas para gran número de tumores.
Para un cáncer de la glándula tiroides por ejemplo, aquello quiere decir que, aún cuando el conflicto esté solucionado, si no puede ser evacuado, una gran cantidad de tiroxína seguirá siendo producida, lo que, de un punto de vista biológico, es totalmente absurdo. La única razón para que así sea es la ausencia de micobacterias que normalmente destruirían el tumor y restablecerían el nivel de tiroxina hasta la vuelta a la normalidad.
Ocurre lo mismo con el cáncer del intestino grueso. Enormes complicaciones no pueden ser evitadas más que por una intervención quirúrgica, en ausencia de micobacterias.
Las micobacterias.
Existen desde casi tanto tiempo como los unicelulares, desde hace mucho más tiempo, pues, que los animales o el ser humano. Tienen un papel bien determinado, deben caseificar y destruir los tumores gobernados por el cerebelo y el tronco cerebral en cuanto empiece la fase de curación (conflictolisis).
Pero, como los tumores que deben corroer cuando estas hayan cumplido con su función, las micobacterias se desarrollan igualmente en la fase activa del conflicto (fase CA). Puede parecernos extraño, porque pensamos casi siempre en las bacterias tales como el estafilococo o el estreptococo, y cuando las cultivamos, necesitamos un terreno caliente.
Ahora, entendemos por qué apenas podíamos cultivar bacterias in vitro. En un terreno vivo como el embrión de un polluelo, su crecimiento es débil, casi nulo. Hemos dilucidado el misterio: las micobacterias se desarrollan sólo cuando el bacteriólogo, durante sus manipulaciones, inflija al embrión un conflicto biológico activo. Pero como no conoce la Nueva Medicina, no podía imaginar que sus manipulaciones pudiesen herir al embrión y ser responsables de esta magra cosecha. Las micobacteria serán consideradas, pues como no cultivables.
Sabemos ahora que las micobacterias, llamadas también bacilos ácido-resistentes ya que los ácidos gástricos no los pueden destruir, tienen que estar presentes a partir del DHS. Si las recibimos una vez la fase PCL empezada, ya no nos sirven de nada para este preciso SBS, dado que sólo se pueden multiplicar en fase activa del conflicto. Visiblemente, nuestro organismo, en perfecta armonía con su aliada la micobacteria, no producirá más que bacilos ácido-resistentes necesarios a la caseificación y a la evacuación del tumor.
¡Desgraciados, estamos pensando en deber suprimir la tuberculosis!.
Los circuitos de regulación de la naturaleza ya no pueden funcionar si jugamos los aprendices de brujo y suprimimos ciertos elementos. Casi todo lo que hemos hecho como médicos de los tiempos modernos no era más que disparate.
Comprendemos también ahora que las pruebas en los animales tales como los conejillos de Indias estaban lejos del sentido común, dado que los resultados obtenidos eran a menudo falsamente positivos. Me explico:
Se inyecta a un conejillo de Indias una preparación obtenida por centrifugación, por ejemplo un sedimento urinario, en la cavidad abdominal, aquello, varios días seguidos. El conejillo es objeto de un SBS con cáncer del peritoneo, llamado mesotelioma del peritoneo. El conflicto: ataque contra su vientre.
Si se deja al pobre animal tranquilo, durante 8 a 10 días, el conflicto encuentra su solución y la fase de curación se traduce por la aparición habitual de ascitis. Si se inyecta en la preparación centrifugada unos bacilos ácido-resistentes, la ascitis puncionada 6 a 8 semanas más tarde será turbia y nauseabunda.
Ocurre lo mismo si el conejillo contrajo antes bacterias tuberculosas. Se trataba de resultados falsamente positivos.
Si no había en ningún caso presencia de micobacterias durante la fase dolorosa activa, el líquido de la cavidad abdominal del conejillo era límpido y los tumores no podían desaparecer.
Para la Nueva Medicina, la experimentación en los animales es, naturalmente, un verdadero escándalo, sin hablar de la tortura infligida a aquellos seres desafortunados. Los aprendices de brujo no sabían lo que hacían.
Las bacterias.
Para las bacterias, es distinto. Pertenecen a los órganos gobernados por la médula cerebral (zona roja): se trata del mesodermo (hoja embrionaria media). Como los órganos gobernados por la médula cerebral, se caracterizan por una división celular en fase de curación, a saber: se multiplican durante la fase PCL. Para esta multiplicación, privilegian los edemas, es decir un entorno líquido y caliente.
Si llamábamos abcesos fríos los fenómenos de curación tuberculosos (caseificación de los tumores), aunque tuviesen lugar en fase PCL, los fenómenos que se deben a las bacterias son abcesos calientes.
Quiero decir: las micobacterias pertenecen al nivel del cerebro antiguo (zona amarilla) y se comportan como todos los tumores: se dividen en fase de conflicto activo.
En cambio, las bacterias pertenecen al nivel del cerebro (zona roja) y actúan como todos los órganos gobernados por éste, particularmente como los órganos gobernados por la médula cerebral: hay multiplicación celular en fase de curación (fase PCL). Es la razón por la que las bacterias se multiplican sólo en fase de conflictolisis (CL).
Los virus en relación con los órganos gobernados por el córtex cerebral se multiplican exclusivamente en fase PCL, así como lo vamos a ver en adelante.
Vemos, pues, que los microbios se integran plenamente al proceso biológico de los SBS. Crecieron como lo hicimos, y para nosotros. Son igualmente una parte del todo, un anillo de la cadena, lo que ignorábamos. Por eso intentamos ciegamente destruir aquellos aliados con antibióticos o sulfamidas.
No son los microbios los que nos matan sino el enorme edema que se forma en el cerebro si el conflicto dura demasiado.
Nos queda una cosa por descubrir: las bacterias pueden hacer e igualmente, en cierta medida, deshacer.
Los cirujanos utilizan este hecho, descubierto hace 50 años. Por ejemplo, abren una fractura conminutiva por perforación con una serie de puntas permanentes y la dejan abierta, porque una fractura abierta accesible a las bacterias se cura más rápidamente que cuando la llaga está cerrada. Las bacterias, pues, facilitan la reconstitución, pero también quitan los fragmentos de huesos inútiles que quedan. Su función principal es aún la reconstitución.
Los virus.
No se trata de organismos vivos propiamente dicho, tales como las bacterias, mas se trata de moléculas proteínicas complejas que se multiplican exclusivamente en fase de curación después de la solución del conflicto y que ayudan a la reconstrucción de la úlcera de la piel o de las mucosas. Hablamos únicamente de los tejidos de las mucosas del epitelio pavimentoso de las hojas embrionarias externas (ectodermo). Parecen ser unos catalizadores amicales, tales como los conocemos en química: unas substancias que, por su presencia, producen un efecto sin transformar el proceso químico. Los virus se verán rechazados una vez acabado el trabajo.
Toda fase de curación en la que unos virus deben intervenir cuando se trata de órganos gobernados por el córtex cerebral se desarrolla mucho mejor en presencia de virus. Si durante un período, creímos tener que alejar todo virus, ya no es igual hoy en día: hasta debemos procurar que los virus correspondiendo a cierta fase de curación esten presentes.
Todavía no sabemos si los virus son transmisibles o si pueden ser producidos por nuestro organismo (se duplican en un entorno proteínico, es obvio).
La Quintaesencia.
Lo que llamamos enfermedad es ahora considerado como parte de un programa biológico especial pertinente previsto por la naturaleza en el transcurso de los tiempos (SBS).
Esta quinta ley biológica o Quintaesencia constituye el alma de la Nueva Medicina. Algunos la llaman Medicina sagrada.
Es la verdad que la Nueva Medicina se encuentra de alguna manera sacralizada por esta quinta ley que viene completando y concretando la quintaesencia. Piensen en las gigantescas perspectivas que se presentan.
Por un lado, la medicina sagrada es infinitamente científica, fundada en 5 leyes biológicas.
Por otro lado, nos vuelve hacia la medicina antigua de los sacerdotes de Asclepios, que en aquella época era muy humana...
Por una parte, ya no existen enfermedades en el sentido en el que se entendía antes, ya que todos los síntomas que se pueden constatar se explican fácilmente y se pueden controlar sin dificultad en la mayoría de los casos.
Por otra parte, vivimos en un mundo que no tiene realmente nada de biológico. ¡La medicina sagrada no significa que estamos en el paraíso, alejados de todo sufrimiento y de la muerte, en ningún caso!. Mas aquella medicina intelectual que pretende científica, desprovísta de alma, apagada y sin compasión, la puede dejar el que comprendió y respeta las leyes y las reglas de la Nueva Medicina.
La medicina ahora se ha vuelto cósmica, ya que aplica las mismas leyes a los seres humanos, a los animales y a las plantas. Todo es programado ya para cada criatura en su patrimonio. Podemos hoy por vez primera comprender a los que nos rodean, los animales y las plantas. Es un privilegio poder vivir con tal conciencia, el poder respirar y compartir con los que nos rodean.
Para mí, es asombroso constatar que la enfermedad es un programa especial cuyo sentido es biológico. Esto replantea no sólo las terapias sintomáticas, sino que las vuelve absurdas. ¿Quién, después de este descubrimiento, quisiera intervenir en los maravillosos ciclos de la naturaleza, en este programa especial de la naturaleza con significado biológico?.
Las enfermedades no existen ni han existido nunca con el sentido que le dábamos. No son más que fases distintas del programa especial adecuado (SBS) concebido por la naturaleza.
Comprendemos ahora por que el 80 al 90% de los animales se curan espontáneamente por sí solos, aún tratándose de cánceres. Los seres humanos también se curaban espontáneamente antaño, y en las mismas proporciones, antes de que existiese quimioterapia, radioterapia, morfina: esa medicina en la que reinan cinismo y cianuro de potasio, medicina que hunde el paciente en el pánico y lo pone enfermo.
¡Entendemos también ahora por que el 98% de aquellos pacientes enloquecidos se mueren,mientras el 95% de los pacientes tratados por la Nueva Medicina sobreviven!.
MEDICINA DE HOY, INQUISION DE AYER
defienden teorías alternativas.
La detención, juicio y condena del Doctor Hamer en Alemania, el silencio impuesto en torno a quienes discrepan de las tesis oficiales del SIDA y la nula atención que parecen merecer ciertos productos y tratamientos que, alejados de los grandes laboratorios farmacéuticos, están obteniendo resultados sorprendentes, debieran motivar a toda la sociedad-y no sólo a la comunidad científica-
a plantearse seriamente quién está negociando con nuestra salud.
Hay que dejar bien claro,
antes de nada, que esta "guerra" no es entre
unos pobres analfabetos y los otros doctores en medicina.
AQUI TODOS SON DOCTORES EN MEDICINA.
Por Urhek.
Tres siglos después de Descartes, la ciencia de la Medicina sigue basándose -como escribe George Engel- en «el concepto del cuerpo como máquina, de la enfermedad como consecuencia de la avería de la máquina y de la tarea del médico como reparador de esa máquina». Y todo aquel que intente ir más allá de esa «verdad establecida» está condenado al silencio, incluso quienes, dentro de los parámetros de esa misma concepción de la medicina oficial, discrepan de la corriente dominante, que les niega la posibilidad de explicarse. Aunque lo peor es que los encargados de juzgar a los «disidentes» suelen ser los detentores de las tesis oficiales. Jueces y parte...
Claro que este panorama no es nuevo. En cada época de la Historia, con independencia de su desarrollo social, político y tecnológico, siempre ha existido una mayoría de hombres de Ciencia que se beneficia de los favores del poder establecido. Gente que, argumentando sus muchos años de trabajo y esfuerzos, y tras acceder a situaciones de privilegio científico, consideran inviable y rechazan apriorísticamente cualquier nueva idea que venga a modificar sus creencias y pueda, consecuentemente, poner en entredicho la posición individual lograda. Su postura -obviamente irracional- es: «Nosotros, que lo sabemos todo, consideramos imposible que...», al menos hasta que tales ideas puedan ser asumidas sin peligro para su posición de privilegio y siempre que ello no ponga en duda su altura intelectual y profesional.
Afortunadamente, sin embargo, en la sociedad siempre ha habido personas aisladas que, aun educadas en las ideas convencionales, llegan -tras años de trabajo, aunque generalmente por azar-, a conclusiones que chocan abiertamente con lo establecido, momento a partir del cual comienzan una callada pugna con el sistema y los «portavoces» de la comunidad científica y los círculos académicos. Siendo sólo en escasas ocasiones -por ejemplo, en los casos de luchas perentorias contra grandes plagas o enfermedades masivas a causa de guerras- cuando esa situación de bloqueo es rota, propiciando el avance de lo nuevo por mero sentido práctico, ya que no académico.
Ya Nicolás Copérnico escribió:
Afortunadamente no fue así, aunque el intento de evitar un enfrentamiento con la Iglesia Católica hiciera que sus conclusiones -que los planetas giran alrededor del Sol y al Tierra en torno a éste, por lo que nuestro planeta no era el centro del universo como se creía- no fueran publicadas hasta 1543, ya en su lecho de muerte.
En cualquier caso, Copérnico no fue el primero ni el último de los disidentes de la Ciencia y esa situación de persecución se ha repetido a lo largo de la Historia -y, lamentablemente, se sigue repitiendo- entre médicos, físicos, astrónomos, biólogos... Porque, increíblemente, nuestra tecnologizada sociedad de la información, a las puertas del próximo milenio, continúa repitiendo los mismos errores. A Dios gracias, la esperanza parece encontrarse también en la propia Historia, demostrando que aun cuando los individuos pasan, las ideas siempre quedan.
DOCTOR Ryke Geerd Hamer.Pues bien, quizá uno de los casos más representativos de esta persecución inquisitorial en nuestro tiempo lo constituye el protagonizado por el médico alemán Ryke Geerd Hamer,
- son un inmenso error. Lo que, por otra parte, vienen afirmando otros muchos médicos y terapeutas en todo el mundo desde hace décadas.
Hamer no es, pues, sino otra cabeza de turco que lleva desde 1983 reclamando un juicio académico donde presentar sus resultados.
Y resulta evidente que si no tuviera razón, en una exposición pública y abierta sería fácil «desenmascararle». Pero, ¿y si la tiene? Porque ahí está el problema, ya que eso supondría reconocer que durante décadas se ha maltratado a cientos de miles de personas... además de poner en entredicho la utilidad de numerosos proyectos de investigación pagados por los estados y el dinero destinado a la subvención de tratamientos y fármacos inútiles. Y ello sin obviar el presumible conflicto moral que generaría en muchos médicos -al menos teóricamente- saber que han estado actuando erróneamente con sus pacientes.
Por contra, la realidad es que es el Dr Hamer quien se encuentra detenido en la cárcel, en virtud de la aplicación de una ley absolutamente arbitraria e injusta que considera que dar conferencias o seminarios, o hablar siquiera con enfermos, supone de por sí «un tratamiento médico», lo que tiene prohibido en Alemania desde 1986. Una situación esperpéntica que podría haberse reproducido en el Estado español -para satisfacción de algunos colegios médicos- si a alguno de sus discípulos se les hubiera llevado también a la cárcel. Sin embargo, en nuestro país la Justicia hizo otra interpretación de los hechos.
Todo comenzó en agosto de 1995, con la denuncia de la familia de una mujer fallecida a causa de un cáncer. Helena Lumbreras decidió, después de siete años de tratamiento convencional con quimioterapia, dejarlo todo y tratarse con el Método del doctor Hamer. Cuatro meses después moría, según su familia a causa del nuevo tratamiento, según los médicos partidarios de la línea de Hamer como consecuencia del irreversible deterioro que el cáncer y el tratamiento convencional habían producido en su organismo.
Pues bien, la denuncia presentada por su familia contra los médicos que la trataron Juan Puget y Vicenç Herrera, terminó con la decisión de la jueza del juzgado número 4 de archivar las diligencias, emitiendo un auto con argumentos muy significativos a la hora de analizar la cuestión.
Como, por ejemplo, que:
**> Las decisiones voluntarias y conscientes sobre el tratamiento a escoger deben ser siempre respetadas, aunque cuando la familia opine lo contrario.
**> Una vez analizada la utilidad social de «esta actividad médico-curativa» (refiriéndose a los planteamientos de los discípulos de Hamer), no se pudo encontrar ningún reproche penal al comportamiento de los médicos denunciados.
**> Los médicos no faltaron a su nivel de cuidado porque las medidas que adopta la medicina convencional-tradicional, según la jueza, «no pueden considerarse como la fuente estricta que configure el deber objetivo de cuidado que debe atenderse por los sanitarios, que orientan sus reglas a través de tantas y tantas alternativas a la medicina oficial».
**> Para la jueza instructora del caso,
la medicina ...
«ha ampliado en nuestros días considerablemente su radio de acción, convirtiéndose en una actividad compleja e independiente». Además, algunos medios curativos llevan aparejados riesgos para el paciente: «¿O es que todos los pacientes tratados con quimioterapia -se pregunta- superan el cáncer que se les ha diagnosticado?».
Argumentos que debieran haber servido para evitar en el futuro descalificaciones apriorísticas tanto del método del doctor Hamer como de otros que están en la misma línea, si el auto de la juez hubiera contado en los medios de comunicación social con el mismo eco que tuvo la denuncia, lo que no ocurrió.
Y eso que el auto fue aún más allá, al recoger que la disposición de medios promovidos por el método Hamer, aplicados en unos 20.000 pacientes de forma voluntaria, «sí ha concluido con la curación de enfermos, con verificaciones que, aunque sectoriales, han adquirido la «oficialidad» no atacada mediante una normativa concreta que la excluya ni con la inhabilitación de sus practicantes». En suma, ¿son acaso los resultados de esos veinte mil casos los que se trata de impedir que Hamer exponga ante un tribunal académico en Alemania?
La jueza española termina recordando que en el juramento hipocrático se declara:
Podría añadirse que en ningún tratado se añade que el monopolio del «beneficio de los enfermos» lo detente una práctica médica en particular.
Lamentablemente, el peregrinar del doctor Herrera por los juzgados no terminó ahí, ya que las razones de la Justicia no parecieron convencer al Colegio de Médicos de Barcelona, que decidió abrirle un expediente sancionador y solicitar la reapertura de la denuncia presentada por la familia Lumbreras.
Denuncia que en mayo de 1996 la jueza volvía a archivar, instando al Colegio de Médicos de Barcelona «a que se pronuncie sobre la eficacia o no del método Hamer», recordándole que una sentencia del Tribunal Supremo del 15 de enero de 1986 manifestaba que:
¿Y cómo reaccionó el Colegio de Médicos de Barcelona? ¿Convocando un consejo médico para estudiar las teorías del doctor Hamer? En absoluto: inhabilitando durante dos años al doctor Herrera por no aplicar los métodos «reconocidos» contra el cáncer y divulgar el método Hamer.
Ahora, el Tribunal Superior de Catalunya acaba de admitir el recurso interpuesto por este doctor contra el Colegio de Médicos de Barcelona y el Consejo del Colegio de Médicos de Catalunya, suspendiendo la inhabilitación. Sólo que, en sus recursos, el Doctor Herrera solicitaba la verificación del método Hamer por parte de la Universidad y de la Academia de la Ciencias Médicas de Catalunya, algo que todavía no se ha conseguido; aunque la caza de brujas iniciada contra él, de momento, esté en suspenso.
En cualquier caso, no se debe olvidar el hecho de que el programa de televisión Preguntas y respuestas sufrió represalias por haberse atrevido a exponer las tesis de Hamer y que un programa de radio de temas alternativos vio concluida su emisión por el mismo motivo. Ni que la petición de que se constituya una comisión científica de estudio -reclamada por el propio doctor Hamer y en el Estado español por el doctor Herrera- continúa sin ser atendida pese a que se cuenta con la verificación de resultados por parte de equipos médicos independientes, tanto en Alemania como en Austria y en el Estado español. ¿Y qué sentido tiene negar sin más la veracidad de la explicación al cáncer propugnada por Hamer cuando otras líneas de investigación parecen apuntar en la misma dirección? Por ejemplo, según un estudio publicado por el British Medical Journal, la tensión psicológica grave, como por ejemplo la aflicción por la pérdida de un ser querido, multiplica por tres el riesgo de las mujeres de desarrollar un cáncer de mama. Este estudio, realizado por especialistas del King's College Hospital de Londres sobre 100 mujeres con tumores en el pecho, concluye que las situaciones de intensa tensión psicológica producen alteraciones en las hormonas y en el sistema inmunológico que defiende a las células contra el cáncer.
Y no es esto todo. Ya en el simposio de vacunas contra el cáncer celebrado en Nueva York a finales de 1994 se reconocía que «la nueva era en la que debe entrar el tratamiento contra el cáncer esta basada en la inmunología». De hecho son ya centenares los estudios médicos que relacionan de forma directa los conflictos con el funcionamiento del sistema inmunológico. ¿Y acaso no habla Hamer, precisamente, del conflicto como el principio del derrumbe orgánico? Y siendo eso así, ¿por qué las líneas de investigación parecen seguir optando por la búsqueda de «genes causantes del cáncer» y de una «vacuna inmunitaria»? ¿Por qué negarle al organismo la posibilidad de intervenir en su recomposición, como dice Hamer? ¿Qué justifica esa obsesión por los genes?.
Porque esa obsesión podría situarnos en la lamentable línea adoptada por algunos médicos suecos, que han aconsejado a mujeres completamente sanas extirparse los pechos sólo porque presentaban en el gen BRCA1 una mutación, lo que -a su juicio- las convertía en firmes candidatas a padecer cáncer de mama. Con lo que más de treinta mujeres se han extirpado ya los dos pechos. La doctora Annika Lindlbom, del Departamento de Genética del Hospital Karolinska de Estocolmo, encuentra «lógico y natural» recomendar la operación. También el Departamento de Oncología del hospital de Lundl practica el mismo sistema, ya que según Hakan Olsson, doctor en genética: «la operación como fórmula de prevención es una alternativa segura de salud». Y eso que nadie ha demostrado que la presencia de genes de un determinado tipo asegure el desarrollo de una determinada enfermedad o comportamiento.
En suma, la sociedad -que paga la Sanidad pública y sostiene los grandes centros hospitalarios- debiera exigir a sus gobernantes que se compruebe si las bases de diagnóstico del método Hamer son válidas. Claro que el esfuerzo supondría que los médicos hablaran con los pacientes, conocieran algo más de sus vidas y emociones, y se «miraran» de otra forma los escáneres cerebrales, lo que no parece pedir demasiado si tenemos en cuenta los miles de millones gastados en mejorar técnicas como la quimioterapia o la radioterapia, que -porcentualmente- ni han aumentado el índice de curaciones ni la calidad de vida de los pacientes.
Hamer -no es el único- es un innovador a quien su carrera médica, sus trabajos con pacientes en todo el mundo y los estudios independientes realizados atendiendo sus teorías, le deberían otorgar el mínimo derecho a ser escuchado. Pero la innovación, a lo largo de la Historia, se ha pagado en muchas ocasiones con el destierro físico o moral, la muerte, la cárcel o el manicomio. Hamer, de momento, paga con la cárcel.
Lo dicho puede aplicarse igualmente a la corriente internacional de más de quinientos científicos que está siendo ignorada por rechazar la teoría oficial sobre el SIDA y el VIH. Y nada parece importar que entre ellos se cuenten dos premios Nobel -los Doctores Mullis y Gilbert- y tres miembros de la Academia Americana de las Ciencias -los doctores Duesberg, Rubin y Lang-, quienes nunca son invitados a los grandes foros de debate.
VIDEO "SIDA", DOCUMENTAL
VIDEO "SIDA", CONFERENCIA
Hace poco, Enric Costa, médico español especialista en Medicina Interna y Neurología y practicante de la medicina natural, autor del libro Sida, juicio a un virus inocente, único texto escrito en el Estado español con un enfoque radicalmente opuesto al oficial, declaraba: «Todos los profesionales que se ocupan del tema «oficial» deben su empleo de reciente creación a la gran cantidad de inversiones y donativos, tanto estatales como privados. Asisten a congresos y reuniones informativas en hoteles de lujo, patrocinados por las multinacionales farmacéuticas, y gozan de un status profesional que no hubieran alcanzado de no ser por el Sida. De ahí nace el desinterés, e incluso la animadversión, de estos profesionales por otra versión científica disidente que pusiera en peligro su brillante carrera profesional y económica (...) Desde aquí pido a mis colegas, médicos, clínicos, universitarios e investigadores que estudien los argumentos de los disidentes y que obren después razonablemente...».
Hamer, como los disidentes del SIDA, reclaman ser escuchados. Pero no será, ciertamente, a través de las revistas científicas especializadas, la mayoría de las cuales cuentan con comités editoriales y científicos externos que «filtran» y «seleccionan» los trabajos. Aunque lo cierto es que las opiniones de estos comités distan mucho de ser infalibles. Según una documentada investigación del físico Juan Miguel Campanario, de la Universidad de Alcalá de Henares, publicada en Social Studies of Science, «artículos que llegarían a ser altamente citados por otros investigadores o que alcanzarían una gran influencia en sus respectivos campos, fueron inicialmente rechazados por los «árbitros» de las revistas. Al menos en ocho ocasiones los autores acabarían recibiendo el Nobel por los descubrimientos que aparecían en estudios no aceptados».
En otra investigación complementaria, publicada en Journal of the American Society for Information Science, Campanario documenta cómo en veintidós ocasiones algunos de los artículos más citados de todos los tiempos tuvieron dificultades para publicar sus hallazgos, entre ellos uno del español Severo Ochoa. De ahí que el investigador alcalaíno concluya que «abunda la resistencia a nuevos descubrimientos y la falta de capacidad para apreciar avances notables y enfoques novedosos. Algunos de los rechazos erróneos llegaron a ralentizar o incluso a detener por algún tiempo el avance científico en áreas concretas».
Sólo que, entretanto, los enfermos mueren y los médicos que buscan otras vías de curación se encuentran con todo tipo de problemas administrativos, legales y económicos. Y lo grave es que nadie, ni pacientes ni médicos, parecen poder escoger.
Francisco Javier Martínez, epidemiólogo que ha tratado de mantener a sus pacientes seropositivos al margen de la vía oficial de curación, afirma que «la situación real es un total desprecio de la libertad de prescripción y de la libertad de investigación (...) En este momento hay nuevas inquisiciones y los que más controlan a los médicos son quienes debían velar más por nuestros derechos: los colegios médicos, los tribunales deontológicos (...) Esta monomanía unidireccional de una única hipótesis causal nos está llevando a esta especie de fracaso, de esterilidad, que arrastramos ya desde hace dieciséis años (...)».
Aunque la verdad es que los últimos casos de censura a aquellos investigadores que se apartan de las tesis oficiales no hacen sino jalonar una larga historia de «crímenes contra la inteligencia». De hecho, muchos de los mejores cerebros de la humanidad pagaron con creces su osadía al contradecir los principios considerados entonces inmutables. Veamos algunos ejemplos ilustrativos de esa larga batalla entre ciencia e intolerancia.
(siglo V a.C.).
Fue uno de los intelectuales desterrados más antiguos que se conocen, si es que no fue el fundador de tan ilustre gremio. Después de 30 años enseñando en Atenas, fue expulsado de la ciudad.¿Cuál fue su terrible delito?
Anaxágoras sostenía que los objetos están integrados por infinidad de partículas -a las que dió el nombre de átomos- que se combinaban de una u otra forma para dar entidad a las cosas que vemos. Al despojar del Sol de su condición de divinidad, le supuso el castigo cívico por impío, piedra con la que también tropezarían
Copérnico, Galileo, Servet y algunos otros.
Ignac Fülop Semmelweiss
(1818-1865).
En cualquier enciclopedia podemos leer de él:«Determinó el origen infeccioso de la elevada mortalidad en los partos (1847); con ello, eliminó uno de los azotes de la humanidad. Todas las mujeres debieran estarle eternamente agradecidas».
Lástima que Semmelweiss muriera encerrado en un manicomio, despreciado y ridiculizado por sus colegas.
Médico húngaro, Fülop se especializó en partos en una época en que las cifras de mujeres que morían al dar a luz rondaba el 30 por ciento. Un día el médico encontró la respuesta a tantas defunciones: los médicos actuaban con las manos sin cubrir, llevando ropa de calle, a veces incluso con el sombrero puesto. Algunos usaban delantales o blusas repletos de coágulos, que era honroso acumular como señal de veteranía. A nadie se le ocurría lavarse las manos ni antes ni después de manipular un cadáver. Sir Frederick Traves, el médico del famoso «hombre elefante», llegó a decir en Londres que «la limpieza estaba fuera de lugar y era considerada afectada y finolis».
Cuando Semmelweiss compareció ante sus discípulos y les anunció que debían lavarse las manos con cloruro de calcio después de cada acto médico, aquella medida, contraria a toda tradición médica, supuso un auténtico escándalo y le costó perder parte de su reputación. A pesar de que en poco tiempo la mortalidad descendió del 18 al 1%, la medida siguió siendo tan mal vista como antes.
Semmelweiss, en un último esfuerzo por hacerse escuchar, acabó repartiendo octavillas en la calle que decían:
La fiebre puerperal amenaza vuestras vidas.
Desconfiad de los médicos porque os matarán.
Mujeres que vais de parto: acordaos de que moriréis y vuestro hijo morirá también a menos que cualquier cosa que entre en contacto con vosotras sea lavada con agua y jabón y aclarada con una solución de cloro.
Yo ya no puedo acudir a los médicos y, por tanto, apelo a vosotras.
Protegeos vosotras mismas».
Su obsesión y el desprecio de sus colegas acabaron conduciéndole a un manicomio en julio de 1865. Allí moriría un mes más tarde, víctima de una infección generalizada del mismo tipo que las que había denunciado.
El suicidio para Ludwig Boltzmann Físico austríaco, Boltzmann elaboró una importante teoría cinética de los gases, expuesta en 1868 como «ley de distribución de velocidades en las moléculas de un gas». Además, fundamentó el Segundo Principio de la Termodinámica sobre bases mecánicas y relacionó los conceptos de entropía y probabilidad, vislumbrando -antes que nadie- los umbrales del mundo cuántico.
Pero su vida no fue un camino de rosas. El cadáver del insigne físico fue encontrado por su hija colgado de una cuerda. Boltzmann se había ahorcado en una ventana de su casita de veraneo en Duino, pueblo del litoral adriático, víctima de la angustia y el estrés. Sobre todas las cosas había sido un hombre delicado y sensible que sufrió al verse continuamente enfrentado a los hombres de ciencia de su época, tratando de hacer valer sus teorías.
¿Cuál era su mayor anhelo? Simplemente que la comunidad científica admitiera que diversos dogmas de la Física tradicional no eran indiscutibles. Boltzmann pagó así el opresivo tributo que grava a los precursores, innovadores y revisionistas.
No pasaron muchos años desde su suicidio cuando sus ideas atomistas fueron aceptadas por los científicos, en gran parte gracias a los trabajos de Einstein. Pero Boltzmann ya estaba muerto...
Son sólo algunos ejemplos. Hay muchísimos más.
Pero, en definitiva, demuestran que la cerrazón mental de los detentadores de la verdad establecida sigue llevándolos a actuar de la misma manera.
¿Por qué los médicos convencionales no quieren escuchar?.
Pongo un enlace a diferentes articulos en donde se ve claramente el ataque que sufre el Dr. Hamer por los medios de comunicacion.
clicar aqui



